Blog

Oficios de ayer para gente de hoy.

He contado muchas veces y sin ir mas lejos la semana pasada que prepara una excursión lleva su tiempo, por ello no puedo publicar semanalmente sobre las salidas de Patrimonio para jóvenes.  Como dice Chambao, “no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar pá ir creciendo” y lo que quiero contar hoy es una  historia de crecimiento, de un gran aporte a mi modo de ver, al patrimonio cultural.  Os presento a Iñigo Arana y Leyre Ros. Iñigo estudia 6º de Medicina y Leyre 1º de Magisterio en la Universidad de Navarra . Pero no tuve noticias de ellos por sus estudios. Iñigo es también organista y Leyre campanera. ¿Que no os lo creeis? … pruebas, pruebas…
Leyre me contó que de niña sabía que existía el oficio de campanero pero nunca pensó serlo. Resulta que con ocasión de la restauración de la fachada de la catedral de Pamplona se bajaron todas las campanas (menos la campana María que hubo que restaurarla en la torre) y mas tarde la Fundación Caja Madrid organizó un curso para aprender a tocar campanas y el padre de Leyre se apuntó. A Leyre le entró curiosidad, subió con su padre al campanario un 7 de Julio día de San Fermín y se sintió fascinada. Desde entonces toca las campanas ella también

 

Me llamó la atención cuando le pregunté si sería capaz de vivir en la casa de un campanero en un pueblo y me dijo que sí “porque me gustan las campanas y la vida de los pueblos, así que cumplo los dos requisitos”. Cuenta Leyre que al principio este asunto resultaba muy chocante entre sus amigas, pero cuando  han subido al campanario se han sentido fascinadas. Y es cierto que resulta una experiencia vital. Ese hechizo, ese asombro lo hemos experimentado en Patrimonio para jóvenes. Siempre que veo las fotos recuerdo los comentarios de aquellos momentos bajo las campanas.
Almudena en Maluenda (Zaragoza)
(no es por nada… pero echo en falta las fotos de Clara Frago… ) Recuerdo que en la visita al campanario de la Catedral de Pamplona, una vez arriba, nadie encontraba el momento de marcharse porque era curioso estar bajo una campana y porque las vistas eran impresionantes.
En el campanario de la catedral de Pamplona
Leyre explica que a sus amigas les gusta también disfrutar de las vistas, y ella les cuenta mientras tanto las viejas historias y anécdotas que ha escuchado a los campaneros mas antiguos. Patrimonio cultural en estado puro…
Leyre ha tocado las campanas sólo en la catedral de Pamplona pero le encantaría poder hacerlo en la Abadía de Westminster , en la Catedral de Colonia  y en “cualquier campanario mínimamente seguro al que pueda subir”.  Y vamos ahora a por Iñigo Arana .
He de confesar que la primera vez que vi a este chico beratarra ( de Bera de Bidasoa) excelente estudiante y currante incansable en los meses de verano en la Venta Elizalde de Ibardin, lo menos que imaginé es que un día iba a dar una clase de órgano para Patrimonio para jóvenes nada menos que aquí
Órgano en Santa María de La Asunción Briones, (La Rioja)
Iñigo tiene una prima organista profesional (Esher Iñíguez, organista titular en la parroquia de San Vicente de Hendaya)  a él le gustaba el órgano pero empezó con clases de piano simplemente porque era mucho más fácil acudir a clases de piano que de órgano. Poco a poco, fue “haciendo puente” dice él entre el piano y el órgano y muy poco a poco, porque aunque ambos instrumentos tengan teclas, la diferencia entre uno y otro es total. De todas formas, explica Iñigo, “cualquier beratarra conoce el oficio desde pequeño ya que es un pueblo con gran afición a la música. En una celebración extraordinaria de la parroquia, el órgano no pasa desapercibido”.
A mi personalmente me resulta un instrumento complicadísimo, magnífico en sus sonidos y me llamaba la atención con la facilidad que nos hablaba sobre los registros el famoso día de su clase práctica.
Iñigo toca principalmente en Bera de Bidasoa pero está a disposición de quien le pida tocar en otro lugar siempre y cuando sus obligaciones de estudiante de Medicina se lo permitan. De hecho tiene contactos con organistas y las parroquias de Lesaka, Etxalar, Elizondo… En Navara hay órganos magníficos, dice Iñigo y para él destacan el de El Salvador en Pamplona – donde también recibe clases- y el de la Colegiata de Roncesvalles . “Estos órganos y el de mi pueblo son los que mas frecuento y estimo” me escribe contestando a las preguntas que le pasé por mail.
Lo mismo que con las campanas, el órgano crea mucha curiosidad. En los sitios que ya conocen a Patrimonio para jóvenes, nos lo enseñan  por dentro , desde sus entrañas, los chicos entran de dos en dos o de tres en tres, y todos se sorprenden de la complejidad y la gran maquinaria de estos instrumentos.
Clase con Jurgen en el órgano de Fuentes de Jiloca (Zaragoza)
A diferencia de Leyre, a Iñigo no le gustaría estar en un pueblo dedicado  a tocar el órgano. Le encanta el órgano y le encanta la música pero como realmente quiere vivir es cuidando a sus pacientes. Tiene sobre esto una anécdota y cuenta que después de un concierto un profesor del conservatorio le dijo”Iñigo te equivocaste, en vez de matricularte en la carrera de órgano te matriculaste en una de órganos, todavía estás a tiempo de cambiar.”
Tanto Leyre como Iñigo me han pedido que os anime a conocer mas de cerca sus oficios, a disfrutar del toque de campanas y de la magnificencia del sonido del órgano.Yo les agradezco a los dos las fotografías que me han pasado y les agradezco casi todavía más que quedaran conmigo a las diez de la noche, la única hora en que podía hacer coincidir a los dos, para hacerse una foto juntos.
No se si esta entrada va a ser tan sonada como la de semana pasada en la Bodega Otazu, ha sido impresionante… cientos y cientos de visitas cada día. Esta, si no es sonada, al menos no me negaréis que es sonora. ¡Feliz semana!

You Might Also Like

1 Comentario

  • Responder
    Anónimo
    05/11/2014 at 14:20

    ¡Qué alegría saber que el curso de campaneros de la Catedral de Pamplona dió tanto fruto! Me alegro muchísimo por Leyre. Costó mucho montarlo y sacarlo adelante, pero al leer a Leyre veo que mereció la pena el esfuerzo. ¡Cuánto podríamos hablar de las campanas y los campaneros, de los horarios que marcaban y su significado,…! Me alegro mucho Leyre y gracias Pilar por el post! Verónica Quintanilla, arquitecto de la fachada de la Catedral de Pamplona.

  • Escribir un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.