El viaje al Rione Sanità empezó dos años antes. ( Pero no lo sabíamos entonces)
Efectivamente. En septiembre del 2024 se gestaba esta visita pero tardamos un tiempo en darnos cuenta. No mucho, pero así fue. Y el origen de ir a Nápoles estuvo en Polonia, concretamente en Cracovia, cuando acudimos a un congreso organizado por Future for Religious Heritage
Se daba la circunstancia de que habían otorgado una distinción a Patrimonio para jóvenes como finalistas en el certamen «Innovator of the year» por nuestro proyecto: Monasterios Pasado, presente y futuro» Se puede leer aquí
Personalmente siempre he sido algo reacia a los congresos. Por un lado es verdad que se aprende , siempre hay ponentes interesantes y aportan una visión de conjunto que es bueno tener. Por otro lado, suelen estar repletos de gente que va a «hablar de su libro». Gente muy volcada en «colocar» sus logros, a hablar de su importancia y muy poco dispuesta a escuchar, a prestar atención a los otros. Lo esencial son los puntos para la ANECA, nada más. Gente a la que le gusta hacerse fotos con quien considera que le aporta caché, y a la que le gusta ver escrito su nombre en carteles.
Luego la gente que habla de «lo que hay que hacer», pero nunca se sabe qué hacen exactamente además de explicar eso que hay que hacer. Y dar ruedas de prensa. Muchas, todas las posibles.
Estos perfiles Berta y yo los encontramos en Cracovia también, pero lo que encontramos que mereció la pena fue esta joya. Una ponencia que nos dejó impactadas. Aquí se puede ver y escuchar a Serena Napoletano y Vincenzo Porzio
Presentaban la Cooperativa Social La Paranza «Cuidar el patrimonio cultural es cuidar de las personas»
¡Hay que ir!
Berta lloraba emocionada mientras les escuchaba. Yo estaba atónita. Encantada de tener ante mi gente que trabajaba duro. Vincenzo Porzio no tiene nada que ver con la idea que nos podemos hacer de un italiano del sur. Es mas bien serio, escueto en las palabras, escucha, analiza, espera. Hace preguntas que dan en la diana. ¡Claro que había que ir! En el verano del 25 Berta corrió a ver el proyecto una mañana en medio de unas vacaciones por Italia. Impactante, nos dijo. Es impactante.
Y entonces fuimos
Se nos ocurrió un plan. Preguntar entre la gente que participa en la asociación si alguien estaría dispuesto a pasar alguna semana en Nápoles aprendiendo con este equipo. Eso por un lado, por otro, solicitamos una reunión con La Paranza para contarles qué teníamos en mente. Enseguida conectamos completamente con Vincenzo ( a quien ya conocíamos y nos conocía ) y con Danielenrico Moschetti, gran gestor. Todo sonrisa, pura humanidad. Quedamos en presentar una canditata, Nerea González, toda dispuesta, de grandes habilidades sociales y muy acostumbrada a trabajar en proyectos con equipos. Primero además, había que hacer una estancia corta, ver que todo encajaba. Comprobar, de un lado y de otro, que las cosas cuadraban.
Y vaya que si cuadraban…
Un éxito de viaje. Un apuesta arriesgada para una entidad con pocos medios como es la nuestra. Pero merecía la pena y mucho. Por supuesto, semejante historia no podía estar mal documentada, se necesitaban muy buenas imágenes para dar cuenta de esta aventura. Y quien mejor que José Luis Arce
Un fotógrafo que nunca defrauda.
Era importante que Berta y Nerea no fueran turistas. Era importante que se empaparan del barrio, que lo recorrieran con calma, que lo vivieran y lo comprendieran bien. En resumen, que fueran napolitanas por tres días. Y a juzgar por lo que vemos, lo consiguieron
Al parecer se hicieron amigas de todo el mundo

Berta y Nerea en el Rione Sanità. Al fondo mural de Totò ( Antonio De Curtis) actor italiano nacido en el barrio
De la mano de nuestros extraordinarios anfitriones Berta Nerea y José Luis recorrieron las catacumbas de San Gennaro y San Gaudioso, y el Cimetero delle Fontanelle
Visitaron también la iglesia de Santa María y la Catedral en donde además pudieron dar un paseo por las cubiertas y disfrutar de las vistas de la ciudad de Nápoles.
Todas estas visitas estuvieron acompañadas de extraordinarias conversaciones, reflexiones y consejos. Y por supuesto con el relato de la historia del sacerdote Antonio Loffredo Nunca en tan poco tiempo hemos recibido tanto. Tantísimo. Millones de gracias.
Como no podía ser menos, también a Nápoles llegó nuestra memoria anual. Y la dejamos en buenas manos.
Ahora toca reposar el viaje. Pensar sobre todo lo vivido, y por supuesto en los siguientes pasos que queremos dar. En tiempos difíciles no se deber renunciar a la esperanza. Nunca.
Gracias a toda nuestra familia napolitana. Porque ya se puede decir que tenemos familia en Nápoles.
Continuará.
















